La ceremonia del matrimonio continuó con los ritos de intercambio de anillos, las arras, el lazo y bendición de los padres (o ceremonia de la luz). El sacerdote nos declaró marido y mujer, y pasamos a entregar el ramo a la virgen de Guadalupe. Y terminó con un “que vayan en paz, esta misa ha terminado, y el dueño del carro que este detrás del mío, favor de moverlo rápido porque ya voy tarde a otra misa”. Jajajajaja… primero nos quedamos con cara de pregunta, y después no hubo mas que reírse. Nuestros amigos catalanes [lo siento nena, ya estas ahí incluida] se quedaron con ojitos de plato entre este final y el comentario de que los que vivían juntos sin casarse eran como “animalitos”. Sopas, pedradas a las tres parejas…
Ahora si, ya salíamos de la iglesia como matrimonio recién horneado, acompañados del sonido de las campanitas que se les repartieron a los invitados. Otro momento muy emotivo, ya que hubo muchos abrazos, besos y mil de buenos deseos para nuestro futuro. Algún tarado nos lanzó arroz aún cuando estábamos advertidos que no estaba permitido [según porque se lo comen los pajaritos, pero seguro que es porque no quieren limpiar, HDP]. Unos minutos de regreso al altar para sacarnos fotos con la corte de honor [muchas gracias amigas mías] y la familia, y ahora si, vámonos a la fiesta.
La risa que nos ocasionó subirnos a la camioneta de mi Papá y que lo primero que nos preguntara fuera si teníamos sed, y que si comprábamos unas cervezas para el camino. Yes please, nos moríamos de deshidratación.
Mi cuñada/wedding planner, nos avisa que ya podemos llegar a la recepción. Nos encaminamos hacia allá por la calle primera, donde mi Papá se dedicó a tocar el claxon entre turistas gringos que nos hacían señas de aprobación y alegría. Y nosotros brindando entre nosotros con cerveza.
Llegamos a la Terminal de Cruceros, y nos dan la bienvenida con margaritas de sabores [yuhooo]. Una empinada en la entrada para los novios, y aplausos de los ya que habían llegado.
Una sorpresa no muy agradable, el guitarrista que estaba encargado de amenizar las primeras dos horas, incluida la comida, no podría asistir. HDPPPP. Que su hija había tenido un accidente, nooooooooooooooooooooooooo… Unos segundos de miedo/estrés/angustia para lugar decir: ni modo. Nos quedaremos en silencio, o pondremos nuestro iPod. La solución fue aún mejor, los del grupo podrían poner música de fondo. Muchas gracias! [Grupo Azteca, por cierto, altamente recomendable y divertido].
Nosotros pasamos un rato sacándonos fotos con el lindo fondo que teníamos entre yates y los cruceros que llegan a nuestra ciudad. El clima estaba perfecto, y el aire que había permitía jugar con la mantilla que llevaba para las imágenes que nos sacaron. J se portó de 10, ya que odia que lo pongan de pose para las fotos, y después de cientos que nos sacaron, no dijo nada aparte de muchos Te Amo. [mil gracias amor]

Por fin llegó la hora de la comida, que estuvo deliciosa. De primer plato era un tomate relleno de camarones y pulpo, el cual el chef definió como la unión de nuestras dos familias, siendo la de J agricultores especializados en tomate, y la mía comerciantes de mariscos [cursi, I know]. De segundo tuvimos una ensalada de lechuga con berros, nueces garapiñadas y vinagreta de fresas. Todo un éxito! Y de tercero, fetuccini [así se escribe?] alfredo con camarones. Para terminar se tenía en principio una mesa de postres, pero alguien la desarmó para tener una mesa para novios. Una taradez por cierto, no hay nada mas patético que poner a los novios a la vista de todos, en una mesa solos, en vez de estar sentados con sus papas o invitados especiales. Nosotros nos sentamos ahí un momento, y después nos movimos, jejeje. Bueno, los postres los tuvieron que pasaron los meseros y yo solo los vi, porque en ese momento llegó el fotógrafo del periódico [la nota acá], y tuvimos que irnos del área de las mesas. La verdad, el banquete fue una muy buena elección. A pesar de lo que nos dolió que costara tanto, jajajaja, pero era un pilar para que la fiesta resultara tan bien.
El momento de la verdad para J llegó. El primer baile de los novios era la parte que mas nervios le causaba, pero le salió perfecto. La canción que elegimos fue The Way you Look Tonight de Frank Sinatra [tan originales, jajaja]. Se suponía que íbamos a ensayar algunos pasos, pero con las prisas se nos olvidó, e hicimos lo que pudimos. Cuantos corazones nos salían en la mirada! =D! No lloré porque soy bien macha, y además porque estábamos intentando coordinarnos para no caernos o algo ahí enfrente de todos, jajajaja.

La segunda pieza era con mi adorado Papá. Elegí Unforgettable the Nat Kin Cole, a dueto con su hija. Esta es una canción que él me cantaba cuando estaba chiquita, y siempre que hubiera ocasión, me la ponía para bailotear o cantar. Ahí ya no fue tan macha, y no dejé de llorar desde que inició. Tuve la oportunidad de agradecerle la fiesta tan linda que me había dado, y sobre todo, de decirle lo mucho que lo quiero. Él no lloró en ese momento, pero si mas tarde, ya con mas alcohol en la sangre, cuando le dediqué una de Timbiriche que va algo como “…hoy tengo que decirte Papá, te quiero mas que a nadie…”
La tercera y última, Only You, que bailamos mis suegros, mis papás y nosotros dos. También con nuestros respectivos hermanos. Nada de baile del dinero, que es una nacada. Pero que bien nos hubiera caído unos cuantos miles de pesos para comenzar la luna de miel, digo, nuestra vida juntos, jajajaja…
El ramo y la liga, si se hicieron. Los dos sopes que los atraparon eran divorciada/casado, y además hermanos. Dorks!!! La noticia de ahora es que la señora recibió un lindo anillo de compromiso a la semana siguiente [Ojalá se lo hubiera dado a otra amiga para que funcionara tan bien, jeje].
Y lo mas cómico y un tanto violento, es un ritual que tienen los primos de J al terminar lo de la liga: se lo llevan en hombros al baño y lo desvisten t o d i t o. Las prendas las van trayendo a la novia de poco a poco, hasta llegar a los calzones, que es cuando lo tiene que ir a vestir. En teoría, y lo cual es totalmente cierto en este caso, es que esta la primera vez que ella lo ve desnudo, [yeah right]. Hubo muchos flachazos en ese baño, que pena.
Y ya, en resumen porque esto de la boda ha sido por demás largo, les cuento que a pesar de lo muuucho que me quejé, de todo lo que peleé con mi pobre madre, de los dolores de cabeza que me causaron tontos detalles como la coordinación de los colores, elección de las flores, y sobre todo, la reducción de los presupuestos, quiero decir que nuestra celebración fue UN EXITAZO.
Todo mundo bailó y se divirtió como enano. Lo mejor de todo es que también nosotros dos nos divertimos muchísimo. Pensé que estaría estresada, y nada, me la pasé increíble. Bailamos, nos besamos, nos reimooos, disfrutamos cada detalle con la gente que nos quiere y en conclusión, TE AMO mi marido nuevo!!!
Y ahora, mejor pásenle a mi página de fotos para que vean todo lo que pasó en la súper fiesta.